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OrvietoOrvieto fue nuestro penúltimo día. Con muchos sitios adonde ir y poco tiempo disponible, hay que elegir.
Fue el recorrido más largo que hicimos, ya que desde Perugia, donde estábamos alojados, son dos horas de coche o más, según como esté el tráfico o lo que te guste parar. Hasta llegar a allí es una ruta complicada, todo a base de puertos de montaña con grandes subidas y bajadas y muchas curvas. Pero muy interesante, eso sí.
A mitad de camino y como nos cogía al paso, paramos para hacer un descansillo en Lago Trasimeno. Es un lago inmenso que divide dos comarcas, rodeado de pequeños pueblos –borgi- muy pintorescos. El lugar irradia una tranquilidad excepcional. Este lago es el cuarto de Italia por sus dimensiones, tiene una superficie de casi 128 km cuadrados, su profundidad máxima es de 6,55 m. y su perímetro alcanza los 54 Km. Pertenece a la provincia de Perugia.
Orvieto tiene muchas cosas que ver. Esta ciudad se sitúa en las proximidades del confín con el Lacio.
Fue también importante centro etrusco. Se levanta sobre una roca de origen volcánico. Guarda sus calles estrechas y medievales. Está prohibido aparcar en la ciudad, los aparcamientos están reservados para sus habitantes, así que si vais, tenéis que dejar el coche en las afueras.
Recuerdo que sin saber esto, me metí con el coche por sus callejuelas repletas de gente. ¡Menudo enredo! Sin darnos cuenta aparecimos en la plaza del duomo (catedral). La verdad es que fue impactante, realmente impresiona entrar y ver lo inesperado: en medio de una plaza pequeña había una catedral inmensa y maravillosa.
El “duomo” o catedral se remonta al año 1200. La fachada es un magnífico ejemplo de estilo gótico ornamental, obra de Lorenzo Maitini.
A destacar los bajorrelieves visibles en el cuerpo interior de la fachada, representan la Creación, las profecías mesiánicas, Episodios de los Evangelios y el Juicio Final.
El interior de la catedral es imponente y majestuoso.
Por otro lado, también es indispensable visitar:
- La fortaleza de algodón.
-Pozo de S.Patricio: es con la Catedral, el monumento más célebre de Orvieto. Antiguamente se conocía como Pozo de la Fortaleza, su construcción se debe al Pontífice Clemente VII para poder abastecer de agua al vecino fuerte erigido por Albornoz, en caso de asedio. El creador de esta genial obra renacentista fue Antonio de Sangallo el Joven, que llevó a cabo su construcción en la primera mitad del S.VI. Alrededor de la cavidad cilíndrica, de 61,32 m. de profundidad se sitúan dos rampas cilíndricas (cada una con 248 escalones), paralelas pero sin comunicar entre sí (iluminadas con grandes ventanas), que permitían incluso el paso de animales de carga, que podían salir independientemente por las dos puertas exteriores.
Es porque toda la base de la ciudad está excavada con túneles que se han hecho en diversas épocas en busca de agua.
-La Exposición de La Cava: una exposición sobre hornos.
-Iglesias que vimos solo de paso y nos quedamos con la gana de ver mejor. Y también nos faltó visitar:
-Orvieto “Underground”, la parte subterránea de la ciudad. Donde se encuentran también Necrópolis Etruscas que son interesantes ejemplos de tumbas de cámara con ricos ajuares funerarios.
Ese día se nos hizo muy corto porque fue verdaderamente intenso y pleno, aúnque nos quedaran muchos sitios por explorar.
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